De manera consciente mantengo un estudio de estructura pequeña. Esto me permite trabajar muy cerca de los clientes, con una red de colaboradores muy flexible a medida de cada proyecto, poniendo el acento en la calidad y la sencillez en las soluciones.

Creeo que el diseño lo tiene que entender todo el mundo, y no puede caer en la misma trampa que la economía o una parte del arte actual, que se han convertido en un laberinto de operaciones incomprensibles para la mayoría de las personas. Reivindico un diseño basado en la sencillez, el orden y los detalles.

Me gusta creer en el concepto como punto de partida de cada proyecto. El contenido es tan importante como la forma, y si el diseño es invisible, mejor. Considero necesario mantener una reflexión continua entorno a la naturaleza misma de los objetos que diseñamos.

Como diseñador que desarrollo objetos (carteles, libros, catálogos…) me preocupan todos los aspectos del proceso: desde la forma, la tipografía o el formato, hasta los sistemas óptimos de producción. Soy consciente de que todo influye.